Situación Demográfica, económica y social en España en el siglo XVI

Abstract


Con el reinado de Carlos I la economía, era una economía agrícola de subsistencia, basada en una agricultura de secano y la producción agropecuaria: la ganadería y la Mesta. La industria textil y la llegada de oro y plata de América y la revolución de los precios son aspectos fundamentales a trabajar en la economía de la época. Dentro de la economía también encontramos la hacienda real en la que se distinguen una serie de rentas como por ejemplos: Los impuestos indirectos; impuestos sobre la compra y la venta; aduanas; impuestos sobre la producción industrial; monopolios; y rentas de origen eclesiástico. El comercio se dejo en manos de la Casa de Contratación de las Indias; situada en Sevilla, donde se almacenaban las mercancías que se exportaban al nuevo continente. La producción agrícola se encontraba en buena situación, propiciada por el aumento de la población en la Península y por la demanda americana. Sin embargo el necesario desarrollo agrícola no se produjo. En cuanto a la actividad industrial, la industria textil era la más prospera en esos tiempos, con tejidos como la lana, el lino y la seda entre otros.
La sociedad española del siglo XVI se caracterizaba por fuertes desigualdades; había una distinción entre los estamentos privilegiados nobleza y clero. La nobleza era propietaria de grandes extensiones de tierras, por las que recibían cuantiosas rentas del trabajo de los campesinos que las cultivaban. Dentro de la nobleza se encuentran: los duques, condes, marqueses, caballeros y por último los hidalgos. En el clero se diferencia: el alto y bajo clero. La gran mayoría de la población se encontraba dentro de los “pecheros” que estaban obligados a pagar impuestos. Son pecheros: los ricos comerciantes, burguesía, artesanos y campesinos, que se diferencian entre ellos por la riqueza que poseen.

Esquema



1. España en el siglo XVI

1.1. Economía
1.1.1 Generalidades
- economía agrícola de subsistencia.
- agricultura de secano y ganadería mesta.
- elevación producción y productividad.
1.1.2. Oro y plata de América.
1.1.3. Casa de contratación de las indias (Sevilla)
1.1.4. Revolución y aumento de precios.
1.1.5. La hacienda real.

1.2. Demografía.
1.2.1. Descubrimiento de América.
1.2.2. Aumento de la población por factores económicos.

1.3. Social.
1.3.1. Nobles y cleros → privilegios: -no pagan impuestos.
- tierras
1.3.2. Pecheros → sin privilegios: - no pagan impuestos
- clases más pobres.


Desarrollo del tema


A principios del reinado de Carlos I la mayor parte de la población vivía en el campo, sobre todo en las dos mesetas y en Andalucía, la producción agrícola se encontraba en buena situación, propiciada por al aumento de la población en la península y por la demanda americana. Sin embargo el necesario desarrollo agrícola no se produjo, ya que no se disponía de capacidad técnica, ni de abonos, sistemas de arado y de regadío. Tampoco había medios económicos para invertir en mejoras, ya que los beneficios se destinaban a pagar el arriendo de las tierras. Además la extensión de los campos de cultivo chocó con la oposición de los intereses ganaderos (mesta) en la disputa de tierras.

El dominio sobre las colonias americanas sirvió para el desarrollo económico de la corona española; el continente recién descubierto era un nuevo lugar para abastecer y una fuente de la que se obtenían fundamentalmente metales preciosos como el oro y la plata. La corona estableció un régimen de monopolio para el comercio americano que era la Casa de contratación, en Sevilla, donde se almacenaban las mercancías que después se exportaban a América, allí también llegaban cargados con productos coloniales a los puertos de Cádiz y Sevilla. La importancia de productos coloniales aprovisionaba las arcas reales en forma de impuesto, el almojarifazgo, que se obtiene a partir de un porcentaje sobre el valor de toda la mercancía que entraba.
En cuanto a la actividad industrial textil era la más prospera en esos tiempos, la producción estaba controlada por los gremios que supervisaban la fabricación del producto. El incremento de la población y la necesidad de abastecer nuevos mercados provoca un aumento en la demanda de tejidos, pero la escasez de mano de obra hizo imposible afrontarla, lo que provoca una bajada en la calidad de los productos y un aumento en los precios.
El problema se atribuyó a la excesiva demanda exterior por lo que la corona permite la entrada de paños extranjeros y prohibió exportar los nacionales. El resultado fue que los paños extranjeros más baratos y de mejor calidad acapararon el mercado peninsular.
Con respecto a la sociedad su estructura se caracterizaba por fuertes desigualdades entre sus clases: había una distinción muy clara entre los estamentos privilegiados como la nobleza y el clero, y el resto de la población también dividida según sus riquezas.
La nobleza gozaba de la posición mas privilegiada en la sociedad española, eran propietarios de grandes extensiones de terreno, por los que reciben cuantiosas rentas del trabajo de los campesinos que las cultivaban. Dentro de la nobleza se distinguen diferentes categorías: en lo más alto estaban los grandes títulos (duques como los duques de Alba, condes como el conde de Elda, marqueses como los marqueses de Aguilar de Campo), en segundo lugar los caballeros, y en lo mas bajo los hidalgos, cuyo único privilegio era estar libres de impuestos. El clero era otro estamento privilegiado con grandes desigualdades entre el alto y bajo clero. La gran mayoría de la población pertenecía a los “pecheros” que estaban obligados a pagar impuestos. Dentro de este colectivo las diferencias se basaban en la riqueza: desde ricos comerciantes, burgueses, pasando por artesanos, hasta campesinos propietarios de pequeñas parcelas de tierra o arrendatarios que trabajaban en las tierras de otros. En cuanto a la sociedad en las colonias los conquistadores que llegaban a América solían pertenecer a las categorías sociales de hidalgo y villano, aunque en el territorio colonial estas distinciones tendían a desaparecer. Su mentalidad era la de cualquier hombre de su época: tenían sed de dinero y de gloria, y en esto eran gente de su tiempo, pero les movía también un ideal medieval de cruzada.