SITUACIÓN DEMOGRÁFICA Y ECONÓMICA DE ESPAÑA S. XVIII


  1. Abstract o resumen del tema



La España del s. XVIII se caracteriza por la pervivencia de un sistema económico y social llamado Antiguo Régimen. Este término define una sociedad que en lo económico se caracteriza por una economía rural y señorial y en la sociedad por la jerarquización en estamentos privilegiados y no privilegiados. En este, va aumentar en gran medida la población española debido entre otras cosas al cese de la peste, el desarollo del comercio y a una serie de reformas económicas que dará Carlos III con el fin de mejorar la economía y con esto, el nivel de vida de los ciudadanos, especialmente los campesinos
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  1. Esquema de la estructura del tema


    • DEMOGRAFÍA
1. Causas del despegue demográfico
2. Guerras
3. Censos
4. Grupos sociales: problemas y beneficios
- Privilegiados: nobleza e iglesia
- No privilegiados: la burguesía y las clases medias, artesanos y labradores, clases inferiores
    • ECONOMÍA
1. Evolución general
2. Fuentes de riqueza
- Agricultura
- Industria
- Comercio
- Ganadería
- Pesca
3. Crisis de subsistencia: Motín de Esquilache
    • CRISIS DE FINALES DE SIGLO
1. Crisis económica
2. Deuda del Estado
3. Participación en conflictos bélicos
4. Crisis política

  1. Desarrollo del tema


Hay un gran despegue demográfico a lo largo del siglo, que se acentuó en la segunda mitad de este.Las causas pueden ser la regresión de las pestes, se incrementó el aprovisionamiento de alimentos procedentes de la colonización y ddel cultivo de nuevas tierras, la mejora del sistema de transportes y de la organización comercial, de la distribución más adecuada de los recursos alimentarios con el consiguiente retroceso del hambre. Se producen también mejoras sanitarias, ya que va aumentar el número de hospitales en las ciudades, la mejora de la ciéncia médica y su enseñanza y por último la multipkicación de los puestos de trabajo en las industrias, todo esto llevó al descenso de la mortalidad infantil y al aumento del nivel de vida de la población.
Tras las pérdidas sufridas por la Guerra de Sucesión se calcula que la población total del país es aproximadamente de unos ocho millones de habitantes durante el reinado de Fernando VI. Al comienzo de la Guerra de la Independencia la población de España es aproximadamente de doce millones de habitantes, por tanto, el empuje demográfico español en el s. XVIII fue de cuatro millones, con un aumento del 50%.
Los censos permiten establecer dos características muy precisas en cuanto al reparto social: la disminución numérica de los estamentos superiores y el aumento de la población urbana a costa de los habitantes del campo. Uno de los censos más importantes fue el de Floridablanca (1787) que dio un resultado muy satisfactorio (10268110 habitantes) y se suele considerar como bastante fiable; también cabe destacar el censo de Aranda que es anterior a este (1768/1769) y que tuvo un resultado poco satisfactorio.
Dentro de la sociedad española de la época pueden considerarse diferentes grupos sociales:
Los privilegiados que a pesar de la crisis de la sociedad estamental van a conservar sus privilegios. Surge una clase social muy beneficiada: los militares profesionales; a la vez que se va a consolidar la burocracia civil, la burguesía de la periferia y una clase media de labradores enriquecidos. Surgen la nobleza de toga o funcionarial, protegida por los monarcas reformistas e ilustrados, dirige la administración y sufre un proceso de enriquecimiento; la burguesía comercial, favorecida por la recuperación y liberalización del comercio de granos en España y el aumento de la producción de manufacturas. Aunque la población eclesiástica en España a finales del siglo tiene un porcentaje poco representativo, la importancia del clero y su papel en la sociedad eran muy importantes ya que también lo eran sus rentas y riquezas.
Los no privilegiados: la burguesía y las altas clases medias: la burguesía española de la época está identificada con los comerciantes sin almacén abierto y las fábricas industriales de algodón y de seda, más concretamente los comerciantes gaditanos y los fabricantes catalanes. Junto a estos grupos, los funcionarios, pequeños comerciantes y miembros de las profesiones liberales, a demás de los oficiales del ejército y los propietarios rurales de tipo medio formaban la clase media.
Artesanos y labradores: el incremento de la población urbana, la expansión económica y las reformas del gobierno van a mejorar las condiciones de los artesanos y de los obreros de las ciudades la clase rural estaba formada por los labradores, arrendatarios y jornaleros. Estos tres grupos pueden reducirse a dos los propietarios y arrendatarios que formaban un elemento social estable, y los jornaleros, que formaban un elemento social inestable y que sufre malas condiciones de vida.
Clases inferiores: en las clases inferiores a demás de esclavos, mendigos y gitanos, hay que incluir a la gente que se dedicaba a oficios manuales, muy mal considerados y rechazados, como son los taberneros, esquiladores, carniceros, enterradores, etc. La esclavitud desapareció a lo largo del siglo.


La economía es fundamentalmente agrícola en la cual había un desarrollo comercial y artesanal muy limitado y basada en la subsistencia, y en la cual había un desarrollo comercial y artesanal limitado a las zonas costeras y ciudades del interior. Siguieron produciéndose crisis de subsistencia aunque más espaciadas en el tiempo (motín de Esquilache). A finales del siglo XVII comienza la recuperación económica de España sobre todo en su periferia. Se caracteriza por la estabilización económica debida a una serie de factores que favorecen esta situación: las reformas de la hacienda (con la prohibición de exportar materias primas) y la progresiva supresión de las aduanas interiores.
La agricultura era la principal ocupación de los españoles (58% PIB) existía una serie de obstáculos jurídicos, sociales y naturales (por ejemplo las vinculaciones de la tierra, baja y mala preparación técnica, escasez de obras públicas…) que mantenían a la agricultura española en una situación precaria; a pesar de todo esto la agricultura aumentó su producción durante la centuria. Circunstancias generales que se superponen a las crisis de subsistencia que las economías locales regulaban los recursos en relación a la población. La agricultura no tiene un desarrollo importante, los únicos progresos se deben al aumento de extensión de la tierra cultivada. Además, los privilegios de la Mesta, aunque fueron limitados, no fueron suprimidos. La continua subida de los precios de los productos agrícolas hace que muchos propietarios convirtieran sus cotos y pastizales en tierras de labor, lo que favorece especialmente a la gran propiedad. Se introdujeron nuevos cultivos como el maíz y el arroz,se intensifico el cultivo de la vid, aunque el trigo y el olivo siguen siendo los má s importantes. Mejoraron sectores como el hortofrutícola y los cítricos, sobre todo en Levante.
Carlos III realizó una serie de reformas económicas en las que una de las cosas que propone fue mejorar la producción y productividad de las tierras. El Rey va a pedir,además, una serie de informes técnicos a Jovellanos y Campomanes. El más destacado es el informe sobre la ley agraria de Jovellanos.
Carlos III va apoyar también a Olivade para llevar a cabo tareas de repoblación, entre las que destaca la de Sierra Morena, con las pretendía estimular el desarrollo de las regiones más deprimidas.
La ganadería española del siglo XVIII vivió una etapa de relativa bonanza tanto en su vertiente trashumante como en la estante; aunque perdió peso en el conjunto de la economía nacional.
La pesca también fue muy importante ya que el pescado formaba una parte esencial de la dieta de la población, puesto que era el alimento más rentable, además, la pesca movilizaba importantes recursos humanos. Esta no era muy adsequible en las zonas del interior debido a las malas comunicaciones.
La industria no se desarrolla nada más que bajo la forma de algunas industrias estatales (Reales Fábricas), como las fábricas textiles, de cristales, tabacos, etc. Solo a mediados de siglo surgen algunas empresas por iniciativa particular, como pueden ser la primera manufactura de hojalata europea que se establece en Ronda. La única región que inicia una industrialización a fondo fue Cataluña. En la industria se distinguía entre las Fábricas Reales y las fábricas de iniciativa privada. Las Fábricas Reales son aquellas fundadas y sostenidas por la corona que tenían todos los inconvenientes de la producción tradicional y ninguna de las ventajas de la industria moderna. Estas fábricas fueron parte de las reformas para favorecer la producción de manufacturas realizada por Carlos III.Las fábricas de iniciativa privada, situadas principalmente en Cataluña, textiles surgidos del capital acumulado por el comercio.
El comercio,en esta época no es estrictamente de libre mercado y capitalista.La monarquía mantiene un estricto control sobre ciertos productos, poniéndole tasas para evitar la elevación radical de estos y evitar así las consecuencias sociales, siendo criticada por propietarios agrarios y comerciantes. El comercio no está liberalizado.Además de esto, la monarquía concede ciertos privilegios de producción o distribución de un producto a ciertos colectivos, estos privilegios se conocen con el nombre de monopolios, como por ejemplo los estancos que se encargaban de la recaudación de impuestos, en ellos el propietario adelantaba el dinero al Estado y luego lo recaudaban. Además de estos impedimentos con el libre mercado, había aún más como la existencia de señoríos por todo el territorio y las malas comunicaciones interiores,es decir, no había un mercado interior unificado.Hacia la segunda mitad de siglo se suprimen las aduanas interiores,se declara la libertad de precios y circulación para el trigo, progresivo estímulo del comercio con América, hasta establecer la libertad total para todos los puertos como Cádiz, Santander, Valencia o La Coruña y todos los españoles en el tráfico indiano con la liberalización del comercio colonial(1775). Esta fue una de las reformas económicas de Carlos III.
La crisis de subsistencia más famosa del s. XVIII fue el Motín de Esquilache, también llamado motín de Madrid. Se produce en 1766 por reacción a las políticas que estaba iniciando el reformismo con Carlos III, es decir, por la reacción que ante el reformismo tienen la aristocracia, el alto clero y los gremios mayores de Madrid, grupos que alentados por la nobleza y el clero reformista instigarán a las masas urbanas de Madrid y otras ciudades a levantarse contra la política reformista del marqués de Esquilache, sobre todo en relación a las medidas económicas que tomó. Como pretexto para la revuelta se tomó la subida del precio del pan como consecuencia de la mala cosecha y una serie de reformas en las costumbres y vestimenta. Lo que desde luego mostró el motín de Esquilache fue la gravedad del problema de la tierra, que motivó la primera ley de reforma agraria.

A finales de siglo se produce una crisis que más tarde se convertiría en la crisis del Antiguo Régimen, esta crisis duró desde finales del siglo XVIII y primer tercio del siglo XIX. Los factores fundamentales los podemos dividir en cuatro puntos esenciales:
Crisis económica: la economía durante este período se ve afectada sobre todo por las diferentes crisis de subsistencia, producidas por una serie de malas cosechas y que provocan la pobreza general de las clases bajas y epidemias lo que provoca un aumento del nivel de la mortalidad y por lo tanto un descenso de la población. Otro factor muy importante que afectó a la economía fue la crisis del comercio colonial, la derrota de Trafalgar tuvo unas trágicas consecuencias para España; ya que significó el fin de la flota española y la definitiva ruptura de sus comunicaciones con América. La consecuencia más grave fue el bloqueo naval de los puertos peninsulares y el tráfico marítimo trasatlántico. La crisis agrícola producida por unas malas cosechas, debidas a las diferentes inundaciones y sequías de la época, produjeron una subida en los precios de los productos de subsistencia.
Se produce una gran deuda del Estado debido a que la corona gasta más de lo que gana. Alguno de estos gastos son el propio funcionamiento del Estado, los lujos de la corte, los gastos producidos por las diferentes guerras desde 1776, etc.
La participación en los diferentes conflictos bélicos, que se producen a partir del tratado de Fontainebleu, fue un punto decisivo en la aparición de la crisis. España lucha contra Francia en varias ocasiones, primero durante 1791-1795 guerra que acaba con la paz de Basilea; y después en la guerra de la Independencia (1808). También se ve afectada por diversas luchas contra Gran Bretaña, primero en 1797-1808 en la que España está aliada contra Francia y posteriormente; durante este período se producen las derrotas del cabo de San Vicente (1797) y la de Trafalgar (1805). Esta guerra contra Inglaterra interrumpió el paso de buques por el estrecho de Gibraltar, por lo que la costa cantábrica quedó aislada de la costa mediterránea. A esto se le añade el agravante de que España no disponía de una red de caminos o canales que sustituyera el tráfico marítimo por el terrestre.
La crisis política se ve afectada sobre todo, a demás de otros factores, por la influencia de la Revolución Francesa (1789). Esto provoca que las ideas revolucionarias entren en España, para evitar el acceso de estas ideas a España Floridablanca crea el llamado “Cordón Sanitario” en 1789-90 (controles en las fronteras y los puertos). Las consecuencias de esto fueron el fin de las ideas ilustradas, la persecución de los ilustrados y el cambio de Floridablanca por el conde Aranda el cual asume su cargo político; pero a pesar de todo esto surgen los grupos e afrancesados y liberales.