La Política Interior del Conde-Duque

Resumen


De la política interior del Conde-Duque de Olivares cabe destacar una campaña contra la corrupción interna del anterior reinado; la sustitución del sistema de gobierno tradicional de los Consejos por una serie de juntas, que abarcaban diversas ramas de la Administración pública; también el intento de implantar una serie de medidas económicas de corte mercantilista (incentivos a las manufacturas de lana y seda, fomento del comercio, medidas proteccionistas), la supresión del impuesto de los millones, la creación de unos erarios estatales para la financiación de las obras públicas y el fin de las acuñaciones masivas de vellón del reinado anterior (a fin de contener la inflación); pero la más importante de todas es la conocida como Unión de Armas, proyecto para incrementar el compromiso de todos los reinos de España en compartir con Castilla las cargas humanas y financieras del esfuerzo bélico(básicamente, un ejército compuesto por 140 000 hombres aportados proporcionalmente por todos los territorios de la monarquía.); estas medidas causaron levantamientos en Cataluña y Portugal y sublevaciones en Aragón y Andalucía.


La política interior del Conde-Duque


  • reformas internas


  • Políticas:
    • Sustitución de Juntas por Consejos
    • Campaña contra la venalidad y la corrupción del gobierno anterior
    • "El Gran Memorial" a Felipe IV
  • Económicas:
    • Implantación de medidas de corte mercantilista
    • Supresión Impuesto de millones
    • Contención de la inflación: fin acuñaciones masivas de vellón
    • Creación de los Erarios estatales para fomentar la inversión en infraestructuras y negocios
    • Unión de Armas

  • Consecuencias:
    • Levantamientos de Cataluña y Portugal
    • Sublevaciones nobiliarias en Aragón y Andalucía
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Desarrollo del tema



Con la entrada en el poder político español de Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares, en el cargo de valido de Felipe IV, se introdujo a un personaje clave en la historia de España, decidido a reformar la monarquía y a recuperar el imperialismo en el campo de política exterior; su primera medida fue separar del poder a todos los personajes que habían estado en su contra, como los validos Lerma y Uceda, condenando con castigos ejemplares los abusos y la corrupción del reinado anterior , además de situar en sitios estratégicos a sus propios parientes y amigos con el objetivo de afianzar su poder; asimismo realizó la sustitución del sistema de gobierno tradicional de los Consejos por una serie de juntas, que abarcaban diversos ramos de la Administración pública (Armada, Sal y Minas, Obras y Bosques, Limpieza y Población), o bien cumplían otras funciones como la Junta de Reformación (que velaba por la moralidad de la Corte) o la Junta de Ejecución (que era un organismo ejecutivo para la adopción rápida de decisiones). También trató de implantar una serie de medidas económicas de corte mercantilista, como incentivos a las manufacturas de lana y seda, fomento del comercio, medidas proteccionistas..., que sin embargo no llegaron a cuajar ante la falta de vigor y constancia.
Sin embargo, los proyectos más ambiciosos se referían a la Hacienda, y consistieron en la supresión del impuesto de los millones, la creación de unos erarios estatales para la financiación de las obras públicas y el fin de las acuñaciones masivas de vellón del reinado anterior, a fin de contener la inflación. No obstante, todas las reformas se estrellaron siempre con el hecho fundamental de la ruina de la economía de los reinos de la monarquía y la pérdida de crédito internacional.
El programa político de Olivares está contenido en el Gran Memorial que presentó al rey en 1624 y en el que se sugiere una solución opuesta a las que habían ensayado anteriores soberanos, introduciendo la uniformidad legal en los diversos reinos. Para ello, proponía un plan de reformas encaminadas a reforzar el poder real y la unidad de los territorios que dominaba, con vistas a un mejor aprovechamiento de los recursos al servicio de la política exterior. En su opinión, la eficacia de la maquinaria bélica de la monarquía, sostén de su hegemonía en Europa, dependía de la capacidad para movilizar los recursos de sus reinos, lo cual requería una administración más ejecutiva y centralizada. Esto es lo que se llamó la Unión de Armas, proyecto para “incrementar el compromiso de todos los reinos de España” para compartir con Castilla las cargas humanas y financieras del esfuerzo bélico. De esta forma, se preveía la creación de una reserva común de 140.000 hombres, aportados proporcionalmente a su población por todos los reinos de la monarquía. Esta medida fue interpretada por los reinos de la Corona de Aragón (Aragón, Cataluña, Valencia, Mallorca) como un peldaño más en su sumisión a la monarquía. Entre otras causas, el hecho causó en 1640 en Cataluña la sublevación del Corpus de sangre; había sido precedida por alzamientos generalizados de los campesinos (contra los tercios allí alojados),y en Barcelona, la población atacó las dependencias de la administración real emprendiendo el linchamiento del virrey, conde de Santa Coloma, que murió en la revuelta. Esta guerra (en la que el ejército francés apoyaría a los catalanes) duró doce años, y concluyó con la rendición de Barcelona. A la sublevación catalana se sumó la portuguesa, también en 1640(que obtendría su independencia en 1668); ante la inexistencia de tropas reales en Portugal, nadie pudo impedir que el duque de Braganza se proclamase rey con el nombre de Juan IV. También se produjeron conspiraciones nobiliarias en Andalucía (con la intención de separar el territorio de la monarquía, en 1641), otra del duque de Híjar para proclamarse rey de Aragón(1646) y otras tantas en Navarra, Nápoles y Sicilia (1647)