Obra colonizadora española en América:

sistemas y métodos de colonización



RESUMEN



Tras el descubrimiento de América por Colón en 1492, se inició una serie de expediciones sufragadas por comerciantes y banqueros, y autorizadas por los reyes para reclutar un ejército y conquistar un territorio determinado. Además, comenzó un proceso de cristianización de la población indígena americana mediante la evangelización y la enseñanza de la cultura europea, llevada a cabo por miembros de las distintas órdenes religiosas. Para explotar los nuevos territorios se establecieron unos sistemas de explotación de riquezas a manos de los nativos o de los esclavos africanos, la encomienda y la mita.
La administración de los territorios constaba de dos organismos en España: la casa de contratación, que regulaba la actividad comercial; y el consejo de indias, que representaba al gobierno. Asimismo, América se dividió en una serie de territorios (virreinatos) representados por un virrey, que los gobernaba; y se implantaron los cabildos o ayuntamientos.

ESQUEMA


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TEMA



A finales del siglo XV la Corona de Castilla aprueba el proyecto de Colón de alcanzar las Indias por una ruta alternativa como parte de la expansión en que se encontraba empeñada España y que incluía la búsqueda de oro y especies. Este proyecto desembocaría en el descubrimiento de América en 1492
A comienzos del siglo XVI, solo las islas del Caribe pertenecían a España. A partir de ahí se iniciaron numerosas expediciones financiadas por las clases altas, comerciantes y banqueros, para intentar dominar nuevos territorios en el interior del continente. Los conquistadores debían obtener la autorización de los reyes para reclutar un ejército y conquistar un territorio determinado. Los reyes legitimaban jurídicamente y reglamentaban la conquista y explotación de los territorios y de los pueblos.
La primera ciudad fundada en las colonias fue Santo Domingo, que se convirtió en el núcleo de la primitiva ocupación española de América organizándose como factoría comercial. De la experiencia de colonización en Santo Domingo y de los problemas que supuso surgieron los puntos de partida de la administración colonial (cabildos, audiencias) que más tarde serán trasladadas al continente.
Junto con el proceso de conquista territorial surgió otro de carácter espiritual basado en la cristianización de la población indígena mediante la evangelización o enseñanza de la religión católica. Los encargados de llevar a cabo esta labor fueron los misioneros de las distintas órdenes religiosas (franciscanos, dominicos, jesuitas, agustinos, carmelitas…), algunos de los cuales acompañaron a los conquistadores desde las primeras incursiones. Además de cristianizar a los indígenas, los misioneros les transmitían la cultura occidental, es decir, las costumbres, lenguajes y forma de trabajo europeas. Varios de estos misioneros defendieron a los indígenas de los abusos de los conquistadores, como fray Bartolomé de las casas.
Una vez consolidada la cristianización, la Iglesia cumplió una importante función social en las colonias, pues administraba y atendía hospitales, orfanatos, conventos y escuelas. Y además de ser prestamista, era una próspera terrateniente colonial.
Para la explotación de los recursos naturales de las colonias la administración española impuso una forma de obtención de riquezas a manos de los indígenas. Una de las formas de explotación fue por medio del sistema de encomienda, una especie de sistema feudal en el que el encomendero era el señor que protegía, cristianizaba y gozaba del trabajo casi gratuito de una comunidad indígena.
Otro sistema de explotación indígena fue la mita, que se usó en Perú. Esta consistía en la obligación de cada población indígena de enviar a las empresas españolas (minas, plantaciones agrícolas, obras públicas…) un número determinado de trabajadores durante una temporada del año.
La esclavitud de negros africanos fue otra forma de explotación colonial implantada después de que la corona española y la iglesia prohibieran la explotación de los indígenas debido al rápido descenso de su población.
Terminada la conquista del territorio, era necesario establecer la forma de administración de las tierras conquistadas. Se crearon dos grupos de organismos. Uno que funcionaba en España, y otro, en las colonias.
En España se encontraban:
La Casa de Contratación, que se encargaba de la administración comercial de las colonias. Con ella comenzó a aplicarse en América el sistema de Monopolio. Por la Casa de Contratación debía pasar todo el comercio de las Colonias, de tal forma que los mercaderes de América solo podían comerciar con los de España a través de ella. Fue a la vez aduana, tribunal de comercio, almirantazgo, escuela náutica, oficina de emigración, centro de estudios geográficos, almacén y mercado. También tuvo atribuciones políticas especialmente en el orden fiscal y jugó un papel muy importante en la administración comercial y judicial.
El Consejo de Indias, que se encargaba del gobierno de las colonias. Tenía amplias atribuciones en las que se mezclaban todos los poderes:
  • Administrativas: Proponer al rey, los altos funcionarios seculares y eclesiásticos de las colonias y servir de cuerpo consultivo sobre las cuestiones de Indias.
  • Legislativas: Dictar las leyes y reales cédulas destinadas a regir en las colonias (recopilación de leyes de Indias)
  • Judiciales: Servir de Tribunal Supremo en todos los pleitos de importancia fallados por las audiencias o por la Casa de Contratación, resolver los juicios de residencia (juicios realizados a los funcionarios cuando querían cambiar de puesto) y autorizar la promulgación de las Bulas y breves Pontificios (menos formales que las bulas).
En las colonias encontramos:
Los virreinatos, creados por Carlos I para regularizar la administración de las Indias y poner fin a los abusos y reyertas de los conquistadores. El primer virreinato fue otorgado a Cristóbal Colón, éste representaba la figura del virrey, cabeza del virreinato y representante personal del monarca en las Indias. Entre las atribuciones del virrey se encuentran: como gobernador tenía a su cargo la administración del Virreinato; como capitán general mandaba al ejército y la escuadra; como vicepatrono de la Iglesia, era el defensor nato de la institución; como presidente presidía el tribunal de la real audiencia; y como superintendente de las finanzas, controlaba la percepción de los impuestos.
Las Reales Audiencias, los más altos Tribunales de Justicia, formados por un número variable de oidores o ministros y un regente, presididos por el Virrey o por el gobernador. Sus atribuciones son mayoritariamente judiciales excepto los juicios que caían dentro de los fueros eclesiásticos, militares o comerciales. También poseían algunos poderes administrativos y políticos, como la examinación de las ordenanzas, reglamentos y decretos del respectivo Virrey o Capitán General.
Fueron frecuentes los conflictos entre Virreyes y Audiencias o entre Virreyes y Obispos como fruto de las interdependencias entre las autoridades coloniales.
Los Cabildos equivalían a los ayuntamientos y encarnaban el espíritu democrático del pueblo español. Al fundar una ciudad y formar un Cabildo, los vecinos obtenían los derechos y franquicias de Castilla. En los Cabildos actuaba la soberanía popular y se convocaba a todo el pueblo para deliberar y resolver distintos problemas.
Además, para los territorios alejados de los centros principales, o donde era necesario combatir contra pueblos indígenas o contra piratas se formaron las Gobernaciones o Capitanías Generales. Estaban encabezadas por un gobernador dotado de poderes análogos a los del Virrey y por ello hubo numerosos conflictos entre ambos puestos.