Fechas, faltan fechas de las cosas...

Desarrollo de la guerra civil: sus etapas


Breve resumen

La guerra civil española fue un conflicto bélico que dio comienzo en julio de 1936, a raíz de la sublevación de un sector del ejército a causa de diferentes motivos contra el gobierno de la II República , y que concluyó el 1 de abril de 1939 con la victoria de los militares sublevados del ejército liderados por Francisco Franco frente al ejército formado por los republicanos gracias a una sucesion de victorias en batallas importantes que llevó al ejército republicano a la derrota. La victoria de los rebeldes nacionalistas supuso la instauración de un régimen dictatorial en España.


Esquema.


· Pronunciamiento militar por parte del ejército sublevado.

· Éxito desigual y fracaso de los militares sublevados en las grandes ciudades.

· División de España.

· Comienzo de la guerra.

· Desarrollo de la guerra:
-La descomposición política tras el golpe y la represión.
-El avance nacionalista durante los primeros meses de la guerra.
-La batalla de Madrid.
-Las batallas del Jarama y Guadalajara. La toma de Málaga.
-La Campaña del Norte
-De Teruel a la batalla del Ebro.
-El final de la guerra.


Tema


Pronunciamiento militar por parte del ejército sublevado

Los generales que habían preparado la conspiración contra la república desde las últimas elecciones pensaban que la situación se resolvería en una actuación rápida, tajante y violenta para evitar la reacción popular y para conseguir su objetivo de derribar al ejército republicano. Contaban con la colaboración de carlistas, grupos de derecha y de extrema derecha, como los fascistas y contaban con el apoyo económico de terratenientes y capitalistas.
Se produjo así una serie de levantamientos militares en varias ciudades y avance de varias columnas hasta Madrid para cercar el gobierno.
El alzamiento se inició en Melilla el 17 de julio de 1936, detuvieron al comandante general y consiguieron controlar la ciudad; Yagüe que dirigía la insurrección en el Marruecos español desde Ceuta, decretó el estado de guerra.
El general Franco voló a Marruecos desde Las Palmas cuando ya había triunfado el alzamiento para ponerse al frente de él.
El 18 de julio de 1936 se pronunció Queipo de Llano en Sevilla y el general Mola en Pamplona: Mola mandó la sexta división orgánica, el ejército del Norte y toda Navarra se volcó a favor de la rebelión.


Éxito desigual y fracaso de los militares sublevados en las grandes ciudades

La rebelión fracasó en las grandes ciudades (Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia). Grupos de militantes de CNT-FAI, de UGT y de partidos de izquierda consiguieron plantar cara al ejército sublevado y parar el golpe; en Barcelona y en Bilbao, la Guardia Civil y la Guardia de Asalto se mantuvieron fieles a la República; en Madrid, el gobierno de Giral accedió a entregar armas a los milicianos de los sindicatos y partidos de izquierda, que cercaron cuarteles rebeldes.
Ante la rebelión y la débil actitud de los gobernantes republicanos los sindicatos armados vieron la ocasión de efctuar la revolución tanto tiempo pospuesta.


División de España

Las zonas de predominio agrario y escasa industrialización como Galicia, León Castilla la Vieja, norte de Extremadura, Navarra, Álava, el oeste de Aragón y en Andalucía el área de Cádiz-Sevilla-Algeciras, a la que se unieron Córdoba y Granada, además de los dos archipiélagos y el protectorado de Marruecos quedaron en manos del ejército sublevado que eliminaron toda oposición izquierdista o sindical la llamada España nacional.
Los rebeldes contaban con la mayor parte de los regimientos y oficiales del ejército, y más de la mitad de los efectivos de la Guardia Civil.
La llamada España republicana contaba con las principales industrias, todas las grandes ciudades excepto Zaragoza y Sevilla y el mayor porcentaje de población con respecto a la España nacional. Controlaba también un importante zona agraria (Valencia y Murcia), así como parte de la aviación y de la armada: los marineros de las bases de El Ferrol y de Cartagena se habían rebelado contra sus oficiales al conocer sus planes de apoyar la rebelión.


Comienzo de la guerra

El fracaso del proyecto inicial de campaña rápida y la resistencia popular armada obligaron a plantear una auténtica guerra y buscar los apoyos logísticos materiales necesarios. En la zona republicana tras las primeras derrotas frente al enemigo, el gobierno de Giral fue sustituido por el de Largo Caballero, con Indalecio Prieto como ministro de la Guerra y con participación de todos los partidos del frente popular. Se trataba de vencer a un ejército bien organizado, y para muchos también de aprovechar la ocasión para llevar a cabo la revolución.


Desarrollo de la guerra civil:
La descomposición política tras el golpe y la represión

El golpe y el estallido de la guerra provocaron la destrucción de las estructuras estatales de la II República.
En el bando nacional el poder quedó en manos de un grupo de generales, que, siguiendo las propuestas de Mola, establecieron un estado autoritario y militarizado.
En el bando republicano el gobierno de la República perdió el control de la situación y el poder real quedó en manos de comités obreros organizados por partidos y sindicatos que no estaban sometidos a ningún tipo de poder centralizado.
En los primeros momentos de la guerra hubo una enorme represión en ambos bandos. Las ejecuciones y los asesinatos se extendieron como una pesadilla por todo el país.
La represión en la zona nacional se dirigió esencialmente contra los militantes obreros y campesinos, algunos intelectuales fueron también víctimas del horror. La represión estuvo bastante organizada y controlada por las autoridades militares, pero esto no evitó que hubiese excesos de todo tipo.
En la zona republicana los grupos que sufrieron la violencia fueron esencialmente los sacerdotes y las clases adineradas. Tras el caos inicial en el que se produjeron graves excesos, el gobierno fue controlando poco a poco la situación y la represión se atenuó.


El avance nacionalista durante los primeros meses de la guerra

Un elemento clave para comprender la victoria final del ejército sublevado fue el "puente aéreo" organizado con aviones alemanes e italianos que permitió el rápido traslado del Ejército de África a la península.
Los legionarios y regulares, fuerzas profesionales que superaban con facilidad a las desorganizadas milicias obreras y campesinas, iniciaron un rápido avance hacia Madrid. En el camino, el general Yagüe que mandaba las columnas decidió desviarse hacia Badajoz. La ciudad cayó y se inició una brutal represión que escandalizó al mundo y produjo un gran número de víctimas.
Las tropas continuaron su avance hacia Madrid y antes de alcanzar Madrid, Franco decidió desviar de nuevo las tropas para liberar a la guarnición asediada en el Alcázar de Toledo. La "liberación del Alcázar" fue un gran triunfo propagandístico para Franco.
Mientras, Mola tomó Irún y San Sebastián aislando al País Vasco de la frontera con Francia.


La Batalla de Madrid

El 18 de octubre de 1936 las fuerzas del ejército rebelde o franquista dirigidas por Varela llegaron a las afueras de Madrid. En noviembre de 1936 se inició la Batalla de Madrid. El 4 de noviembre de 1936 ocuparon Alcorcón, Leganés, Getafe y Cuatro Vientos. La caída de la capital en manos de las tropas franquistas parecía inminente.
Ante la superioridad militar de las fuerzas rebeldes, partidos y sindicatos obreros alentaron la movilización del pueblo madrileño para defender su ciudad. El grito de "¡No Pasarán!" se hizo celebre en todo el mundo.

La moral de la población madrileña aumentó con la llegada de refuerzos exteriores. Las Brigadas Internacionales, cuerpo de voluntarios organizados esencialmente por los comunistas; tanques y aviones rusos, la columna del anarquista Durruti ... llegaron para ayudar en la defensa de la capital.
La ciudad fue sometida a bombardeos aéreos por aviones Junker alemanes y se produjeron duros combates en la Casa de Campo, la Ciudad Universitaria y el Puente de los Franceses. Las tropas republicanas consiguieron resistir y, finalmente, Franco ordenó el fin del asalto frontal a la ciudad.


Las Batallas del Jarama y Guadalajara. La toma de Málaga
Tras fracasar en su intento de atacar frontalmente a Madrid, Franco intentó cercar a la capital. Este intento dio lugar a la batalla del Jarama, una de las más encarnizadas de la guerra, y la batalla de Guadalajara, donde las tropas italianas enviadas por Mussolini fueron derrotadas.
Mientras, las tropas franquistas tomaban Málaga y de nuevo se producía una dura represión.
El fracaso ante Madrid hizo que Franco optara por una nueva estrategia: ya no buscó acortar el conflicto, sino que fue atacando las zonas más débiles de los republicanos.


La Campañadel Norte

De la primavera al otoño de 1937, las tropas franquistas conquistaron la zona norte republicana que había quedado aislada del resto del país. Uno tras otro, el País Vasco, Cantabria y Asturias fueron cayendo en manos de Franco.
Durante esta campaña tuvo lugar el célebre bombardeo de Guernica. La Legíon Cóndor, grupo aéreo alemán enviado por Hitler, bombardeó una ciudad sin interés militar y la arrasó. Este acto, que luego en la segunda guerra mundial se convirtió en rutinario, provocó un escándalo mundial e inspiró a Pablo Picasso en su célebre cuadro.
Durante la campaña vasca, Mola, el único general que podía competir con Franco en el liderazgo del bando rebelde, murió en accidente de avión.
Tratando de distraer fuerzas rebeldes de la campaña del norte, los republicanos organizaron la ofensiva de Belchite en Aragón. El fracaso fue total y finalmente las tropas franquistas tomaron todo el norte del país.
La conquista del norte tuvo graves consecuencias para la República. No sólo perdieron las minas de carbón y hierro de la zona, sino que, en adelante, los franquistas pudieron concentrar todas sus tropas en la zona sur.

De Teruel a la batalla del Ebro

En diciembre de 1937, tuvo lugar una ofensiva republicana en Teruel. Las condiciones climáticas marcaron una ofensiva que finalmente fracasó. Tras asegurar el dominio de Teruel, Franco lanzó un ataque general en Aragón. El éxito fue fulgurante y el 15 de abril de 1938 las tropas franquistas llegaron a Vinaroz en el Mediterráneo. La zona republicana quedó partida en dos. La última gran ofensiva republicana dio lugar a la Batalla del Ebro en julio de 1938. Con más de 100.000 muertos, esta fue la más cruenta de las batallas de la guerra civil y agotó definitivamente la moral y las reservas republicanas.

El final de la guerra

La antesala del fin de la guerra fue la ofensiva franquista contra Cataluña. Tras tomar Barcelona, las tropas franquistas llegaron a la frontera francesa en febrero de 1939. Antes se había producido un enorme y patético éxodo de población. Más de 500.000 personas huyeron a Francia, donde fueron hacinadas en campos de concentración.
Ante la inminente derrota, las divisiones internas se hicieron aún más profundas en el bando republicano. El gobierno de Negrín, con el apoyo de los comunistas y parte de los socialistas, proponía la resistencia a ultranza. El objetivo era que el conflicto español quedara integrada en la inminente guerra europea y mundial que todo el mundo veía venir. De esa manera, la República española encontraría aliados que le permitirían cambiar el signo de la guerra.

Contra esta posición, y defendiendo la negociación de la derrota con Franco, el coronel Casado dio un golpe contra el gobierno de Negrín. Pese a las propuestas de negociación de Casado, Franco exigió la rendición incondicional. El 28 de marzo, las tropas franquistas entraron en Madrid y el 1 de Abril de 1939 terminaba la sangrienta guerra. Una larga dictadura vino a sustituir al ensayo democrático de la segunda república.
Esta guerra que duró 3 años, dejó una profunda huella en las infraestructuras y en muchas actividades económicas: destrucción de la cabaña ganadera, del parque automovilístico y ferroviario, de las industrias. Pero sobre todo un gran número de pérdidas humanas (de 675.000 a 937.000 personas) y dejaron una sociedad dividida entre vencedores y vencidos, en la que no cabían opciones intermedias.
Juan Pablo Miguel Villanueva